
Con la inestimable ayuda de mi admirado Carlos Marzal,
celebramos el fin de un verano inolvidable y a la vez intentaremos
dar aliento a este Blog, exánime por nuestra propia indolencia .
Aullidos en Septiembre
Ha cambiado la luz: esto es septiembre
La fórmula del aire ha padecido

que sólo se percibe con el espíritu;
esta milmillonésima unidad de nostalgia
que flota alrededor y que electriza
la túnica inconsútil de las tardes.
El peso de la luz ha transformado
la eterna proporción de nuevos óleos
que enturbian hacia el gris la transparencia;
los plomizos pigmentos que averiguo
en la balanza de la hipocondría,
y cuya nada impregna el horizonte.
Ya se ha desvanecido en el silencio
y las casas adquieren su pátina lunar,
su quietud de artilugio al que nadie da cuerda.
Las piscinas difunden con un escalofrío
el eco fantasmal de su música acuática.
Entonces aparecen errabundos
los perros que abandonan a su suerte.
Como cada septiembre, merodean
con aire de filósofos amargos,
y ladran mendicantes a una luna
que los contempla impávida en su cielo.

¿Y en qué roto verano sucedió mi extravío?
¿A quién se le ocurrió la idea de perderme?
¿Dónde estuvo la causa de mi sueño y mi dueño?
Septiembre se desploma
aullando en esta página.
©2001 Carlos Marzal
"Metales Pesados"
Fotos: ©Manuel Sonseca