domingo, enero 25, 2009

Entrevista a Manuel Sonseca

Entrevista realizada para el Día de Córdoba el 8 de enero de 2009


“Berlín, 2008”. ©®Manuel Sonseca




  • Para empezar, una pregunta de trámite: ¿Cómo se enteró de la existencia del Premio Pilar Citoler y por qué decidió presentar su trabajo?

Me enteré porque alguien me envió la convocatoria por correo electrónico. Al leer las bases me pareció que cumplía el perfil para este premio y sobre todo porque el jurado me pareció competente y las exigencias del concurso eran serias.

  • Hábleme de la fotografía ganadora, “Berlín, 2008”. ¿En qué momento se hizo y por qué? ¿Encierra alguna historia, algún contenido?

La imagen ganadora fue tomada en septiembre de 2008 en el transcurso de un viaje a Berlín. El monumento al Holocausto me impresionó por su severidad y sencillez y por ese grito de fondo que circula sin descanso a través del inmenso laberinto de bloques de cemento.

  • El Jurado del premio destacó en su fallo su “trayectoria analógica en blanco y negro dentro de la época de cambios vertiginosos de la era digital”. ¿Es usted defensor acérrimo de la fotografía analógica? ¿Por qué?

Nada tengo en contra del proceso digital, es fruto de los tiempos y del mercado, incluso creo que es más ecológico que el proceso químico…, pero son muchos los años trabajando con un método y eso es dificil de cambiar de repente. También, el utilizar película de haluros de plata y revelarla forma parte de una liturgia especial, insustituíble diría yo, y en la que aún puedes sentir la emoción contenida al sacar el rollo del tanque de revelado y mirarlo, húmedo, al trasluz. Eso, la fotografía digital jamás lo podrá conseguir.

  • ¿Cuál es la cámara que usa habitualmente? ¿Por qué le gusta?

Habitualmente uso una Leica M7 con un único objetivo de 50 mm. La Leica M es más que una cámara, es un objeto de culto y en mi caso me encuentro muy cómodo con su ergonomía y su silencioso obturador. Además no llama la atención y a mi me gusta pasar desapercibido cuando tomo fotografías.


  • ¿Qué tiene que interponerse al objetivo de su cámara para que le merezca la pena disparar? Paisajes, retratos, ciudades…

Yo le llamo, a mi forma de tomar imágenes, fotografía literaria o de evocación. También podría ser, como dice el poeta Adolfo Montejo, un nuevo género fotográfico: el del autorreportaje.

En general creo que hablar de uno mismo es sin duda una perversión. Por eso algunos fotógrafos, como los poetas, utilizamos la metáfora para expresarnos de forma más discreta, sin ruido que nos pueda delatar -ya he comentado que fotografío con una Leica M, y su “clic” casi imperceptible -. Nuestra gran metáfora consiste en traducir, a través de una imagen robada al destino, la inquietud de un momento de realidad que corresponde a otros momentos vividos o soñados. El resultado es tan íntimo que, a veces, dificulta la comprensión del espectador. Como en la poesía.


Neruda hablaba con un cartero, empeñado en hacer metáforas, sin advertirle sobre los peligros de la incomprensión. Ya sabemos como acabó el pobre cartero. Por eso los fotógrafos – algunos fotógrafos – , como los poetas, estamos destinados a morir un poco cada vez que utilizamos una metáfora. Cada vez que tomamos una fotografía – “tomar” es un verbo delicado, fotográfico -.
Por tanto no hay prioridades temáticas, porque el tema es el autor mismo y sus inquietudes, sus anhelos, sus frustaciones, que quedan, o se intenta que queden, reflejadas en una fotografía.


  • En referencia a la pregunta anterior, a la temática de sus trabajos, supongo que a lo largo de su trayectoria también habrá sufrido una evolución profesional. ¿Hacia dónde le lleva?

Teniendo en cuenta que “a priori” no existe una temática concreta, como quedó dicho, la evolución sufrida por el propio autor a través del tiempo y sus vivencias existenciales, serían los parámetros que marcasen el carácter en el progreso de su obra fotográfica.
Si estamos hablando de expresar de una manera sensible la visión del mundo, yo no utilizaría en ningún caso el término profesional.

  • ¿Quién le enseñó a hacer fotografías y por qué le atrajo este mundo?

En la familia había una cámara Kodak de cajón y siempre me pareció cosa de magia eso de apretar el disparador y que algo quedara ahí dentro para siempre.

  • En su currículum queda claro que trabajar y exponer en países muy diferentes está entre sus preferencias. ¿Son los viajes imprescindibles en la carrera de un fotógrafo? ¿Qué ha podido aprender de estas salidas?

Es cierto que algo que nos gusta especialmente a los fotógrafos es viajar. A los escritores creo que también. Lo cierto es que la fotografía comenzó a crecer con los viajes, a mediados del siglo XIX, aunque en aquellos momentos los verdaderos protagonistas eran los monumentos y paisajes lejanos que los viajeros fotógrafos traían. No la fotografía.

A partir de la segunda década del siglo XX, y con la notable influencia de Robert Frank y Jack Kerouac, algunos fotógrafos, como algunos escritores y poetas, comenzaron a viajar para reconocerse. La mirada fue hacia el interior, hacia los entresijos del alma de cada uno. Entonces, el documentalismo social se transformó en documentalismo privado y el reportaje gráfico al uso, en autorreportaje. Las imágenes así obtenidas lograron una identidad propia, como tales, e independiente del lugar donde fueron tomadas. Los viajeros fotógrafos pasaron a ser fotógrafos viajeros.
Viajar se convirtió en una experiencia existencial y la fotografía en paradigma visual de la biografía de su autor.

El viaje es otra metáfora, en este caso de la vida misma, y el fotógrafo, como testigo viajero, dispone con sus imágenes una geografía de las emociones, de los sentimientos y del recuerdo.


  • ¿Qué le gustaría fotografiar que aún no haya podido?

Me gustaría retratarme fielmente, pero me da cierto miedo.


  • ¿Qué proyecto tiene entre manos?

Sigo con mi proyecto de la “Ronda de las Ciudades” y otros que son un poco secretos y que desvelaré en su momento.
  • ¿Qué opinión le merece la celebración de actividades a gran escala como es el caso de PhotoEspaña?
PhotoEspaña ha conseguido que la fotografía llegue a mucha gente ajena a los círculos habituales y también que las instituciones públicas y privadas comprendan la gran importancia de este medio como forma de expresión artística. Todos los fotógrafos debemos estar contentos por que existan eventos de este tipo que, sin duda, tienen una repercusión directa en el reconocimiento de nuestra labor creativa.

María López Bayo

El Día de Córdoba



lunes, diciembre 15, 2008

III Premio Internacional de Fotografía Pilar Citoler

Manuel Sonseca Vega gana el III Premio Internacional de Fotografía Pilar Citoler


“Berlín, 2008”. ©®Manuel Sonseca


La tercera edición del Premio Internacional de Fotografía Pilar Citoler que convocan la Fundación Botí y la Universidad de Córdoba ha elegido como ganador al fotógrafo madrileño Manuel Sonseca Vega con su obra “Berlín, 2008”.


El jurado no solo ha premiado la obra adquirida por La universidad de Córdoba, sino la trayectoria artística del galardonado por “considerarlo fiel a sí mismo y no haberse desviado de su trayectoria”.


El jurado, presidido por Pilar Citoler e integrado por importantes personalidades del mundo artístico internacional, ha señalado que el trabajo de Manuel Sonseca posee una iconografía propia y una “impronta personal e impecable”.


El jurado también habla del premiado como un artista “entre barricadas” sin tener aún una merecida proyección internacional”.

domingo, noviembre 16, 2008

15 años. Fotografía española contemporánea. Géneros y tendencias. Colección de Alcobendas

Personal y cotidiano en los fondos de la Colección

Del 18 de noviembre de 2008 al 14 de enero



©®Manuel Sonseca

En el arte y por analogía en la fotografía, el detalle más insignificante puede ser protagonista de una gran historia y convertirse en leitmotiv. Mostrar el mundo que nos rodea de una manera personal e intimista ha sido una constante en la creación fotográfica del siglo veinte, en esta muestra están la mayoría de los fotógrafos españoles que han dedicado y dedican la esencia de su trabajo a la íntima parcela de lo privado.

Pedro Albornoz, Enrique Algarra, Luis Asín, Javier Campano, Vari Caramés, Eduardo Cortils, José C. Cubells, Manel Esclusa, Pere Formiguera, Pierre Gonnord, Jordi Guillumet, David Jiménez, Oscar Molina, Jorge Rivalta, Juan Rodríguez, Unai San Martín, Manuel Sonseca, Paco Valverde.

C.C. Anabel Segura. Avda. de Bruselas, 19. 28108 Alcobendas

martes, agosto 12, 2008

TIERRAS DE NADIE



Oíd el canto dulce de las tierras de nadie.
Tanta belleza es cierta, viva, sensual, sencilla,
no obstante, todo aquí habla de otras tierras más dulces,
todo es aquí presencias y hablas de maravilla.
Dispútanse las hojas cada cual susurrando
tener un más hermoso país ignoto y verde,
y las nubes, se dicen, sedosas resbalando:
aún más bello y dulce otro país existe.

Y unas aguas oscuras que casi no se escuchan
pretenden que su vago país aún más dichoso
es, que los ilusorios países de la nube.
¡Oh presencias aquí de arrulladas orillas!

De noche las estrellas murmuran: somos hojas
de celestes follajes, y en acordados ritmos
cada hoja se mece al son de alguna estrella,
en estos cielos vivos de las tierras de nadie.

En estos cielos vivos de las tierras de nadie
hay tanto vuelo ágil, tanta pluma irisada,
que es como si los pájaros fueran aquí más libres,
que es como si esta tierra fuera tierra de aves.

Cielos abandonados a las nubes y al vuelo
melodías de alas que en el trino las abren,
y a las algarabías vegetales que llaman
las lentas nubes blancas de las tierras de nadie.

Tierras, tierras de nadie, oh tierras sin caminos
que aún no oís el ritmo de la humana tonada,
la dulce y suave y honda tonada de las bocas
rojas, la flecha leve que ató toda distancia.


Aurelio Arturo
“Morada al Sur”, 1963.

jueves, agosto 07, 2008

"Tierras de nadie"








Manuel Sonseca  ha desarrollado una importante labor creativa y didáctica en el ámbito de la fotografía, caracterizada por una dimensión literaria y particularmente poética.

Su obra ha sido expuesta en museos y galerías de Europa y América, formando parte de colecciones como la del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el IVAM o la Bibliothèque Nationale de París.

Conservador, hasta 2004, de la Colección Pública de Fotografía Géneros y Tendencias en los Albores del Siglo XXI, patrocinada por el Ayuntamiento de Alcobendas.


SONSECA, MANUEL S.T.1_110 x 160 cm. Giclée print

SONSECA, MANUEL S.T.2_110 x 160 cm. Giclée print

SONSECA, MANUEL S.T.6_61 x 91,5 cm. Giclée print

lunes, mayo 12, 2008

Metáfora de la gran ciudad. Roma

Metáfora de la gran ciudad

TEXTO: SANDRA BALVÍN

Roma

La vida de 'La ronda de las ciudades no comenzó en Lisboa'. Allí es donde Manuel Sonseca tomó la primeras fotografías que aún hoy continúan multiplicándose. La historia de la colección, como la de todas sus imágenes, empezó en el momento en el que la cámara dejó de ser un juego para convertirse en una invitación para reflexionar sobre la importancia de las cosas.

Mucho ha llovido desde Lisboa hasta Bratislava, su última parada. Edificios, personas, coches, luces de neón, vehículos anacrónicos...Todo ha sido filtrado por la mirada curiosa del autor, que no narra, sino que sugiere desenlaces y comienzos . La parte por el todo, el todo por la parte o un pedazo sólo porque sí, porque así es como lo ha visto el fotógrafo y porque el reflejo de sus propios estados de ánimo.

Acentos

La selección que se exhibe en la fotogalería de UFCA forma parte de un proyecto más amplio. Sonseca raramente retrata los rasgos más típicos de las urbes. Cuando lo hace, la estampas turísticas permanecen en un segundo plano y ceden el protagonismo a lo que las ciudades susurran en los oídos de quienes las visitan.

La Fontana de Trevi aparece al fondo, desdibujada. Es el acento en la imagen predominante, una cabeza rubia de mujer, de rizos arquitectónicos y sin rostro. Aquel día el icono se convirtió en un homenaje a la 'Dolce vita'. Otro día cualquiera y con otros testigos la fuente podría haber apuntado mil historias diferentes.

La ocasión se presenta, pero hay que estar alerta. «Vi la rubia y me dije: '¿esto lo ha montado aquí el Ayuntamiento!'», bromea Sonseca. No hace bromas, sin embargo, cuando explica la importancia de permanecer alerta porque hay fragmentos de la realidad que permanecen ocultos si no se miran con atención.

Hay quienes dicen que piden a la inspiración que les llegue trabajando. Sonseca quizá pida que le visite con su Leica al alcance de la mano. Reconoce sin amargura que se acuerda con frecuencia de las fotos perdidas, «que, sin duda, serán las mejores».

Asegura que no sale con actitud de hallazgo, sino de búsqueda. Busca y encuentra. Busca y no se resiste cuando se encuentra con escenas como la Plaza del Popolo convertida en salón de baile por la lluvia repentina, las luces nocturnas y algunos guiños geométricos

Excepciones

Sólo hay tres excepciones al blanco y negro. Tres fotografías tomadas con una cámara desechable capturan tres instantáneas diferentes de roma: un café, un coche y casetas de playa. El resto, prescinde del color en beneficio de los juegos de las sombras, las luces y de las formas. Basta la insinuación. Un Cinquecento es Roma y la ciudad eterna se reduce a una mesa de restaurante tras el cristal.

¿Qué le induce a tomar imágenes sin cesar?. Tal vez la razón sea la saudade de la que algunos se contagian en Portugal, uno de sus escenarios favoritos. «Es sentir la presencia de lo ausente», dice Sonseca citando a Fernando Pessoa. No es nostalgia, es saudade. «Es, simplemente, que al ver las imágenes puedes recuperar recuerdos anteriores».

domingo, mayo 11, 2008

Fervor de Buenos Aires

Fervor de Buenos Aires

©2007 M.Sonseca. Buenos Aires



En el invierno austral de 2004 y de 2007 , Manuel Sonseca recorre Buenos Aires. Un viaje soñado, como tantos otros, inicial y también iniciático a la patria de Borges, a las calles que recorriera Coppola, con el propio Borges o con Romero Brest o Marechal. A la patria de la revista Sur.

Buenos Aires y su luz de metrópoli prematura, de aires coloniales tardíos, se funden en estas imágenes que nos llevan a pensar que el tiempo sólo existe en el imaginario del hombre.
Un Patio, Las Calles, Inscripción Sepulcral, Arrabal, los poemas del libro “Fervor de Buenos Aires” se adivinan a través de la mirada pausada, de las luces y las sombras en grises y también en color, de las imágenes de Palermo Viejo, La Recoleta, la Avenida Corrientes, las aguas del Plata….. Una visión literaria y evocadora – como toda la obra de Sonseca – que nos hace revivir un mundo de épocas pretéritas, poéticas como siempre ocurre en la nebulosa de los sueños.
Esta colección de imágenes, será apreciada también por su íntima relación con la estética de los fotógrafos viajeros, no exenta de influencias románticas, impronta que caracteriza a las fotografías de Manuel Sonseca .